Un video bien hecho tiene una ventaja que ningún otro formato iguala: muestra en treinta segundos lo que un texto tarda dos páginas en explicar y una foto no puede mostrar.
Para una empresa industrial eso es enorme. Una planta funcionando, una máquina trabajando, el tamaño real de una instalación: son cosas que el cliente no termina de dimensionar hasta que las ve.
Se planifica antes de filmar
La diferencia entre un video que sirve y uno que quedó lindo está casi siempre en lo que pasó antes del rodaje. Qué se quiere mostrar, a quién, en qué momento lo va a ver, y qué tiene que pensar cuando termine.
Con eso definido, la jornada de rodaje rinde. Sin eso, se filma mucho y después se edita rezando.
Una jornada, muchos formatos
Filmar es lo caro. Editar es barato en comparación. Por eso planificamos las jornadas para que rindan: de un mismo día suele salir el institucional completo, varios cortes verticales para redes, y material suelto que sirve durante meses.
Es la forma de que la producción audiovisual deje de ser un gasto puntual y pase a alimentar todo lo demás.
Drone y eventos
Hacemos tomas aéreas, que para plantas, campos y obras cambian por completo la percepción de escala. Y cubrimos eventos: lanzamientos, aniversarios, jornadas con clientes.
Del evento sale material para el resto del año, si se filma pensando en eso desde el principio y no como registro suelto.