La publicidad digital tiene una ventaja enorme sobre cualquier otro medio: se sabe exactamente qué pasó con cada peso. Y tiene una trampa igual de grande, que es que se puede elegir qué medir hasta que el informe quede lindo.
Un anuncio con muchísimas visualizaciones y cero consultas es un mal anuncio, por más que el número grande impresione. Nosotros arrancamos definiendo qué cuenta como resultado antes de gastar el primer peso, y después no lo cambiamos.
Antes de encender nada, la medición
Es la parte aburrida y es la que más veces está mal. Si el sistema no registra bien cuándo alguien consulta, la plataforma optimiza a ciegas: le va a mostrar tus anuncios a quien hace clic, no a quien compra. Es la diferencia entre pagar por atención y pagar por clientes.
Por eso lo primero que hacemos es instalar y verificar la medición. No damos por hecho que funciona: lo probamos.
Dónde poner la plata
No todas las plataformas sirven para lo mismo. Google alcanza a quien ya está buscando lo que vendés, que es la demanda que ya existe. Meta y TikTok llegan a quien todavía no te busca, que es demanda por crear. Casi siempre conviene combinar, pero el arranque depende de tu situación y de cuánto puedas invertir.
Si el presupuesto es chico, concentrarlo en un solo lugar rinde más que repartirlo en tres y no llegar a nada.
Qué vas a recibir
Un informe por mes con tres cosas: cuánto se invirtió, cuántas consultas entraron, y cuánto costó cada una. Con eso podés decidir si conviene subir la inversión, sostenerla o frenar. Es tu plata: la decisión la tomás vos, con los números adelante.