Una página web no es un folleto. Es el único vendedor que trabaja de noche, los domingos y mientras estás en una reunión: conviene que sepa qué decir.
Por eso no empezamos por el diseño. Empezamos preguntando qué tiene que pasar cuando alguien entra. No es lo mismo un sitio que tiene que hacer sonar el teléfono que uno que tiene que dar respaldo antes de una reunión ya pactada, o uno que tiene que explicar algo complejo para que no lo pregunten cincuenta veces. Cada uno se construye distinto.
Cómo lo hacemos
Arrancamos entendiendo el negocio: quién compra, cómo decide, qué pregunta siempre. Con eso definimos la estructura, que es la parte que más se nota y la que menos se ve. Después viene el diseño de cada pantalla, y recién al final la programación.
Los textos los trabajamos junto con el diseño, no después. Un sitio donde primero se dibujan las cajas y después se rellenan termina con frases estiradas para llenar un espacio, y se nota.
Lo que no hacemos
No compramos plantillas para revenderlas con otro logo. No entregamos sitios sin medición, porque después no hay forma de saber si funcionó. Y no dejamos el dominio a nombre nuestro: es tuyo, y tenés que poder llevártelo cuando quieras.
Trabajamos con empresas de Rosario y la región
Estamos en Arroyo Seco y trabajamos con empresas de toda la zona sur de Santa Fe. Para proyectos grandes esa cercanía importa más de lo que parece: se puede ir a sacar fotos a la planta, sentarse con el equipo comercial y entender cómo se vende de verdad antes de escribir una sola línea.