Casi todos los errores caros de marketing se toman antes de gastar el primer peso. Se elige el público equivocado, se comunica el argumento que no es, o se compite por precio cuando la ventaja real estaba en otro lado.
Después se invierte con disciplina en ejecutar esa decisión equivocada, y se concluye que el marketing no sirve.
Empezamos por tus números, no por los digitales
Las métricas digitales cuentan una parte chica de la historia. Lo que importa está en tu facturación: qué producto deja margen, qué cliente vuelve, de dónde vino el que más te compró el año pasado.
Con eso se arma una foto que casi siempre sorprende. Es habitual descubrir que el producto que más se promociona no es el que más deja, o que el mejor cliente llegó por un canal que nadie estaba atendiendo.
Después, dónde estás parado
Miramos a tu competencia con la misma lupa: qué dicen, a quién le hablan, dónde están fuertes y dónde dejan espacio libre.
De ahí sale el posicionamiento, que no es un eslogan. Es la decisión de qué lugar querés ocupar en la cabeza del cliente, y esa decisión ordena todo lo que viene después: qué se comunica, en qué canal, con qué argumento.
Y un plan que se puede ejecutar
El trabajo termina en un documento con prioridades: qué hacer primero, qué después, y qué conviene no hacer.
Ese documento es tuyo. Podés ejecutarlo con nosotros, con tu equipo o con quien quieras. No lo entregamos como anzuelo para venderte lo que sigue.